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Corrían tiempos difíciles.nos encontramos en la primera década del segundo mes del Siglo XXI, Europa y gran parte del mundo civilizado se encuentra sumido en una gran depresión económica, Hispania azotada también por grandes temporales de Levante y lluvias torrenciales vive ahora una segunda romanización, ante el retroceso tecnológico y falta de materias primas.
En este contexto, 9 Centuriones de la Curia Romana se disponen a realizar una incursión submarina, siguiendo órdenes del Triunvirato de la colonia itálo-gala de Cies, preceptos provenientes del mismo Emperador.
La República quiere informes submarinos para estudiar la viabilidad de la fabricación del garum, y rehabilitar la antigua factoría de Bolonia.
Estos 9 Centuriones parten una mañana de Domingo, se dirigen al antiguo templo de Hera en la isla de Tarik y realizan sus ofrendas a los dioses, le dan las gracias a Eolo, Poseidón, Zeus, y a todos los hijos de estos sin olvidar a sus cuñados y consuegros, después de varias horas de ritual, se dirigen al Este de la ciudad, al puerto de galeras.
Allí deben contratar los servicios del Liberto Salvatorem "El Risueñus", experto guía en naves hispánicas hundidas sobre todo el pecius de las gorgoniades, una vez localizado y contratada la salida de la expedición, le entregamos varios miles de sextercios para cerrar el trato, y así poder cargar en el espacioso Trirreme nuestras marmitas llenas de aire comprimido.
Ya estaba todo a punto, estos 9 Centuriones se disponían a embarcar, la expedición la formaban, Carlus Serranus Escriba, alto funcionario de los archivos imperiales, Paradorum el "guadalmensiense" antiguo gladiador romano del coso de las palomas, los hermanos Castrun Vociferantum, Juan Carlus experto auriga, y como apoyo en tierra Pacus ex de la guardia pretoriana, Javix Rizus de Orus conocedor del mundo galeno, la triada de los Josex: Josex Petresus el "Alquimista" , Josex Alconchorum el "Ícaro" con sus poderosas alas, y Oce Reciarius conocedor de Acueductos, y un servidor Vixentum el "Magnificus y Poderusus".
La amplísima nave Trirreme en la que íbamos enrolados, fondeó al sur de la isla, hicimos las parejas pertinentes y antes de lanzarnos al agua gritamos "Ave Caesar Morituri te Salutan", y comenzamos la inmersión. Todos pudimos comprobar en esta zona la abundancia de pargos, sargos, borriquetes, maragotas, numerosas gorgonias amarillas y rojas, huevos de pintarroja, grandes salmonetes, el paisaje lleno de túneles y pasillos entre los arenazos, y gran abundancia de vida bentónica prueba de que el agua es portadora de numerosos nutrientes y la contaminación no esta muy presente.
Cuando terminamos la inmersión redactamos nuestras experiencias en un pergamino y la entregamos a un emisario que partió por la vía Apia a entregar nuestros informes al mismísimo senado Romano.
Sobre las decisiones tomadas y las nuevas misiones encomendadas fruto de esta inmersión, eso ya es...otra historia.
Vicente Pérez Durán.