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Viaje al eden

Lo primero que quiero deciros, aun a riesgo de parecer presuntuosa, es que si existe el paraíso en el tema del buceo, yo he estado en él.

El viaje es largo y cansado pues hay que coger 5 aviones, 1 hora de coche y 1 hora de barco hasta llegar al destino del que os hablo. Pero merece la pena.

Son 3 pequeñas islas pertenecientes a Malasia y que se encuentran al NE de Borneo, venga, mirad el atlas. Se llaman Mabul, Sipadan y Kapalaii.¿No las encontráis? En el indo pacífico, mar de célebes ¿ya? Bueno, si no las encontráis no os preocupéis, no es que sea malo el atlas, es que son tan pequeñas que no aparecen ni en los mapas. De hecho solo se tardan 20 minutos en recorrer Mabul a pie, y Kapalaii no es ni siquiera una isla. Es un banco de arena que queda al descubierto al bajar la marea y sobre el que han construido un hotel de los típicos de por allí, con las cabañas sobre palos encima del mar.que digo yo que como un día llegue una ola un poquito más grande de lo normal, se va todo a freír espárragos. aunque ya me han explicado que al haber tantas islas en aquella zona, las que se llevan la peor parte son las de la primera fila.

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El caso es que por fin llegué a mi isla, Mabul, una isla de película, con los cocoteros que llegan hasta la orilla y un mar de un color esmeralda que yo pensaba que era cosa de las películas. Sin TV. ni cobertura para los móviles, y con solo 2 ordenadores en todo el hotel a los que tenías acceso únicamente 15 minutos al día, pero.¿a quién le importaba?. Estábamos en el lugar perfecto, rodeados de buceadores por todas partes y con unos anfitriones (los malayos) encantadores y dispuestos a que aquel viaje fuera inolvidable.

El hotel, o resort como lo llaman ahora, estaba bastante bien sin llegar a ser lujoso. Las habitaciones, cabañas sobre palos en la arena, y las zonas comunes, también sobre palos, eran enteras de madera.

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Como podéis imaginar, después de 44 horas de viaje, no íbamos a bucear hasta el día siguiente, pero en el comedor, en una pizarra muy grande, ya habían puesto los grupos con las inmersiones y el guía asignado a cada grupo. Tengo que reconocer que estaba todo perfectamente estudiado.pero... ¡deben haberse equivocado! Ahí dice que la primera inmersión es a las. ¿5.30? ¿y yo vengo de vacaciones hasta el fin del mundo para esto?

Tampoco fue para tanto. Aunque nos levantábamos muy temprano para ir a Sipadan a buscar los tiburones martillo, también es cierto que a las 9 de la noche ya estábamos durmiendo.

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Por cierto, por muy temprano que me metiera en el agua, no llegué nunca a verlos, aunque sí logré ver a un tiburón leopardo durmiendo en una cueva...claro, como eran las 6 de la madrugada.

Ya la primera inmersión te deja tan boquiabierto, que casi te olvidas de respirar, pues a solo 2-3 metros de profundidad la variedad de corales y de peces tropicales es única.

Si eres fotógrafo, antes de salir del hotel tienes que decidir a qué te vas a dedicar, si a macro o a gran angular, porque te encuentras con que hay peces de menos de 1 cm. y cerca está pasando un tiburón de 3 metros o una tortuga gigante.

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Desde el principio se pierde la cuenta de la cantidad de especies vistas, desde el pez sapo, que camina literalmente por el fondo de arena con una especie de manos que tiene por aletas hasta el caballito pigmeo que vive en una gorgonia y que tardé en ver aún señalándomelo la guía.

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Aquello es el paraíso de las tortugas gigantes. En mi vida había visto tantas tortugas juntas. Son tortugas verdes que viven allí y que ponen sus huevos en las playas de Sipadan. Por supuesto están protegidas por el gobierno malayo y está prohibido tocarlas.

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También hay muchos tiburones de arrecife. Hay una zona como una especie de calle entre los corales llamada avenida de los puntas blancas, donde se concentran decenas de tiburones, aunque es difícil acercarse para hacerles la foto pues en cuanto te ven se van y te tienes que acercar con mucho cuidado por detrás.

Como no os puedo cansar con mis fotos, ya que tengo muchísimas, he elegido las más significativas, aunque ha sido difícil decidir.

Por ponerle un pero al viaje y para que no me llaméis repelente, solo comentar que la comida era a prueba de bomba, es decir, muy picante, aunque no toda, y cuando llevas más de una semana machacando el estómago, decides que por tu bien solo comerás fruta hasta que te vayas.

Espero que os haya gustado mi crónica y sobre todo que si alguno tiene la oportunidad de ir que lo haga, ya verá como no se arrepiente.

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Un abrazo a todos y nos vemos en el Mar Rojo, aunque esa será otra historia.

© Centro de Investigaciones y Exploraciones Submarinas